¿Más tiempo en cuarentena? Falso

¡Muy buenas a todos! He vuelto.

Hoy os hablaré del engaño que supone el estar en cuarentena y la cantidad de tiempo que pensabas que tenías para hacer las cosas.

Cuando se nos dijo que teníamos que estar confinados en casa para que no se colapsara el sistema sanitario, se nos vino a la cabeza la idea de “Oh, voy a tener todo el tiempo del mundo para hacer cosas”, ¿verdad que sí?

¿Cuál ha sido el verdadero resultado? Días improductivos y más frustración que antes por no haber llegado a los objetivos o metas propuestos.

Cuando supimos que no teníamos que salir a la calle hacia el trabajo, hacia el colegio o a hacer recados vimos de repente que nuestro recipiente del tiempo se llenaba a rebosar. De pronto nos dimos cuenta de que ahorraríamos mucho tiempo en cosas que solemos saber que se nos va el tiempo, como es el caso de los desplazamientos hacia lugares de trabajo o estudio.

Pero, ¿Qué ha ocurrido en realidad?

Los trabajos y los estudios se han convertido en una continua gotera de videollamadas que lo único que hacen es interrumpir el buen ritmo de trabajo que se consigue al estar sin desplazamientos. No digo que esté en contra de esas videollamadas, que son necesarias para coordinarse y dar clase, pero hay veces que se hacen demasiadas y sin sentido.

El resultado es que no tienes tanto tiempo como creías para hacer las cosas. Y te preguntas, si ahora estoy 24 horas en casa, ¿por qué no soy tan productivo como pensaba? A los hechos me remito.

Después hay otro peligro. El no respetar el horario laboral. Es peligroso no cortar, pues al estar en casa se tiende a alargar la jornada de trabajo y terminas más desquiciado que un mono pelado.

Lo más aconsejable es ponerse horarios, tanto para el trabajo como para el ocio, y cumplirlo. Veréis cuántas cosas sois capaces de hacer.

Contadme.

¡Hasta la próxima!

3 maneras fáciles de hacerse una pizarra blanca

¡Muy buenas a todos!

Hoy os traigo un post muy, muy práctico.

Resulta que por las circunstancias de confinamiento por el covid-19 los padres nos hemos visto obligados a ser “profesores” en casa, y hay que ingeniárselas como sea.  Para poder hacer algunas explicaciones necesitas dibujar o escribir, y la situación no está como para malgastar ni materiales ni dinero. Además, con todo este lío del virus las entregas a domicilio si compras online tardan muchos días, por problemas en las empresas de reparto y los ERTES de algunas empresas.

Así que con 3 materiales uno se las arregla para seguir adelante.

Pizarra blanca (primera forma)

 Con materiales que sueles tener en casa podemos tener una pizarra blanca de manera muy sencilla. Tan sólo necesitas:

– Un rotulador para pizarra blanca (esto es lo único que habría que comprar online sino tienes por casa).

– Un folio blanco.

– Una funda archivadora de plástico.

El procedimiento es muy sencillo. Sólo tienes que introducir el folio blanco dentro de la funda archivadora de plástico y… ¡voila! Ya puedes escribir/dibujar con el rotulador encima del plástico.

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Para borrar puedes usar un trapo simplemente, o humedecerlo un poco con alcohol del botiquín.

El único inconveniente que le veo, pero que no es para tanto, es que se puede mover un poco el plástico a la hora de escribir.

Pizarra blanca (segunda forma)

Otra manera de obtener una pizarra blanca es con:

– Un folio blanco

– Una funda plastificadora

– Un rotulador de pizarra blanca

Si no tienes plastificadora en casa puedes ir a una papelería a que te plastifiquen un folio blanco.

Una vez tienes el folio plastificado ya tienes tu pizarra lista para usar. Y el procedimiento de borrado es el mismo, un poquito de alcohol del botiquín.

Pizarra blanca (tercera forma)

Esta pizarra es la más a mano y económica. Pues sólo necesitas:

Rotulador de pizarra blanca.

Azulejos de cocina y/o baño.

Sí, sí. Como leéis. Se pueden pintar en los azulejos de la cocina o el baño (si son blancos mejor) con el rotulador de pizarra. Y luego se borra tranquilamente con el trapo húmedo en alcohol del botiquín. Además la “pizarra” es más grande, je, je, je.

Espero que os hayan gustado las ideas.

Os “veo” pronto 😉

Ver series de tu niñez en la madurez. ¿Qué ocurre?

¡Hola de nuevo! He vuelto ✌️

Seguimos en cuarentena por la epidemia de coronavirus.

Así que, a pesar de todas las tareas online que hay que hacer, que si deberes de los niños, que si reuniones del trabajo, etc, aún encuentro un momento para poder ver alguna serie.

Y, ¿qué series estoy viendo?

La verdad es que no me he ido a por los estrenos. He ido directamente a revivir mi niñez. Sí, como habéis leído. Me he ido unas décadas más atrás y con bol de palomitas en mano me he visto varias series de antes.

¿Qué he sentido?

Aquí hay tema para largo, ja, ja, ja. Lo que sí que me he dado cuenta en general es que cuando las he vuelto a ver me sentía rara, supongo porque me habré hecho mayor y las situaciones ya no me afectan igual, entonces se me quedaban un poco cortas de emoción.

Es extraño, me siguen gustando pero me falta ese brillo en los ojos cuando las veía. Situaciones como las que vive “Ranma 1/2”  me parecen absurdas aunque me ría igual. O por ejemplo en la “Familia crece” las comidas de cabeza que se hacía la chica protagonista, no puedo con ella, ja, ja, ja, y antes sufría con ella todo lo que le pasaba. También los tiempos han cambiado, la manera de pensar, de hacer las cosas. Supongo que se han quedado obsoletas como Heidi y Marco, aunque guste verlas.

Sólo hay una serie que me ha hecho vibrar como en aquel entonces, y es “Dragon Ball”, pero no es porque sea una súper fanática (que lo soy), es porque se han sabido adaptar a los  nuevos tiempos pero con toques de nuestra niñez. Han resucitado la franquicia y la han adaptado muy bien a estos tiempos con rasgos significativos de aquella época, entonces revivimos nuestra niñez en la etapa de madurez, y eso amigos míos, sentirlo es una pasada. Es como si la magia de tu corazón hubiera estado aletargada y te la hubieran despertado, suena cursi, pero lo siento así.

No sólo me pasa con las series de dibujos. Ahora que vuelve a estar de moda la serie “Friends” me pasa igual,  o “El príncipe de Bel-Air”, me digo madre mía que situación más absurda, pero es que antes no lo eran, eran nuestra realidad, la cual ha cambiado y vemos los sketchs un poco raros.

Espero que os haya gustado. Ya sabéis que si tenéis algún comentario o algo más que aportar no dudéis en escribir comentarios.

¡Hasta pronto! 👋

Necesidad de ocultar complejos

¡Hola! Ya estoy aquí 🙂

El otro día andaba aburrida con esta cuarentena que nos ha caído encima por el covid-19, y  me dediqué a navegar en un intento de sacar más partido a mi fondo de armario.

Me quedé bastante desconcertada a la hora de ponerme de acuerdo en cuanto a la ropa que vestir y poder combinar.

Os cuento. Resulta que se tienen en cuenta muchas cosas, estatura, el tipo de cuerpo (forma de pera, forma de triángulo, etc), el tipo de piernas (más largas o más cortas), la forma de la cadera (más ancha o menos ancha), la voluminosidad del pecho (grande o pequeño), la forma de la cara (que si redonda, cuadrada), etc.

Según tú detectes cómo es tu fisonomía puedes ponerte la ropa que mejor te queda. ¿Cuál es el problema? Que no somos perfectos y de la teoría a la práctica hay un abismo infinito. Me explico, si quieres ponerte una falda pero tienes las piernas cortas no debes ponértela porque te hace más bajita, pero si tienes la cadera ancha te va muy bien para disimularla. Pero, ¿qué pasa si eres bajita y de cadera ancha? ¿Qué te pones? Al igual pasa que si con el flequillo, el pelo medio-largo, la forma del corte, etc.

Un horror, la verdad. Sobretodo estas características están enfocada más que nada a ocultar “defectos”, que si ocultar la barriguilla, que si ocultar una frente muy ancha, tener ojos pequeños, etc.

Es cierto que nunca estamos contentos con lo que tenemos, pero ¿no es mejor estar contentos con lo que sí tenemos y disfrutarlo? ¿Me apetece ponerme una falda? Me la pongo y a quien lo le guste que no mire. ¿Me apetece llevar una coleta con una súper frente? ¡Más vitamina D me dará!

Amigos míos, si nos metemos en el mundillo de los complejos nos amargamos. Además se entra en una espiral que va cada vez más hacia abajo y de la que cuesta salir.

¡Viva los complejos! Ellos nos hacen ser seres únicos. No hay otro igual como tú 😉

¡Hasta luego!

Cuarentena + niños + aburrimiento, ¿es bueno o malo?

¡Hola de nuevo! Aquí estoy otra vez.

Hoy os hablaré de un tema que, en el momento de publicarlo, será de actualidad.

Hoy en día estamos viviendo una pandemia, es decir, una enfermedad que se extiende a muchos países dejando atrás muchas personas fallecidas y con el desasosiego de no saber cómo afrontar y cortar los contagios, para poder volver a la vida normal.

Ahora mismo, estamos en régimen de cuarentena. El gobierno español ha dictaminado el estado de alarma y hemos tenido que encerrarnos todos en nuestras casas y la mayoría ha tenido que dejar sus trabajos. Otros no, dependiendo del sector, pero esto es otro tema.

A lo que iba. Estamos encerrados. Los que tenemos hijos nos hemos tenido que armar con mucha paciencia y muchos materiales y recursos para que no se aburran en casa y que estén entretenidos. Pero lo que yo me pregunto, ¿es malo el aburrimiento?

Que los niños se aburran no es nada malo. Aburrirse desarrolla la autonomía personal, el pensamiento propio, la imaginación… Si un niño se aburre y nadie le dice qué hacer, él mismo acabará dando con una forma de entretenerse. Lo malo es cuando se ponen pesados “mamá (papá), me aburro, ¿qué puedo hacer?”, y se convierte en una cantinela cada cinco minutos. Ahí ya cada uno el aguante que tenga, je, je, je.

He estado viendo por redes sociales que la gente se ha puesto como loca a hacer actividades sin parar para tenerlos entretenidos todo el día. ¡Qué estrés! Para ellos y para mí. Es como cuando comienza octubre y todos se ponen como locos a matricular a sus hijos en infinitas actividades extra escolares quejándose luego que no tienen tiempo de hacer los deberes. Este es otro tema.

De verdad, probadlo. El aburrimiento a veces viene bien, no hay por qué programarlo todo. Hacer actividades en familia está muy bien, es gratificante, pero los niños necesitan desarrollar su imaginación para poder madurar procesos, entre otras cosas.

Hasta aquí el post de hoy

Espero que os haya gustado. Si tenéis algún comentario u opinión, hacédmela saber. Siempre es bueno ver otros puntos de vista.

Algunos youtubers tienen mucho morro

¡Hola a todos! Ya estoy aquí de nuevo.

Hoy os traigo un post sobre algunos youtubers y su cara dura. Me explico. Hay youtubers que aprovechándose de su «fama» se dedican a pedir o a disfrutar cosas gratis a cambio de un buen review, o una buena opinión en su canal.

Un youtuber se considera que tiene «fama» cuando tiene muchos seguidores o muchas visualizaciones en sus vídeos. Es decir, que lo que publique lo verán muchísimas personas o se reproducirá en un montón de dispositivos, incluso pudiendo llegar a hacerse viral y salir hasta en las noticias, o que otras webs se hagan eco de ese contenido, multiplicando así la visibilidad del personaje en sí.

El «problema» llega cuando se creen algo más tipo celebrities o algo así e intentan aprovecharse de ello. Se han estado dando casos de youtubers que, por ejemplo, les apetece un viaje al caribe, eligen el hotel y les escriben diciendo que son youtubers y que si les dejan estar unos días en su hotel sin pagar nada a cambio hablarán bien del sitio, y como tienen muchos seguidores puede que se conviertan en posibles clientes porque se fían de lo que diga el youtuber.

Otros por ejemplo, les apetece degustar la cocina de un famoso restaurante o cocinero, hacen lo mismo. Le escriben y la condición es «disfrutar a cambio de una buena opinión«, ya sea en forma escrita o un vídeo.

Algunos hosteleros pusieron la voz de alarma sobre este tema, ya que se dieron cuenta de que algunos youtubers, con la excusa de sus seguidores y la posible publicidad para el restaurante (o lo que sea) disfrutaban gratis de los servicios, y eso, genera un gasto a la empresa (personal trabajador, género, etc) que no compensa en absoluto la publicidad que pudiese generar, y los posibles futuros clientes.

El problema viene cuando el youtuber obtiene una negativa por parte del restaurante/hotel/etc. Se pilla tal cabreo que comienza a hacer posts en contra de esos sitios, porque se cree con derecho a que le concedan su deseo por el mero hecho de ser «famoso».

Afortunadamente esa tendencia ya está de baja por parte de esos youtubers. Así no se hacen las cosas.

¿Qué os ha parecido? No he sido muy dura, ¿no?

Nos vemos en el siguiente post

¿Qué pasa si me dejo las canas? (con infografia incluida)

¡Hola a todos! Ya estoy de vuelta con otro post. En este caso tocaré el tema de las canas.

Veréis hace muchos años que las tengo, y al principio sí que me tintaba el cabello, con eso de que era joven, y bla, bla, bla. No son más que creencias y etiquetas.

Hace cosa de un par de años decidí cambiar radicalmente, pues estaba harta de tener que retocarme las raíces todos los meses cada vez que asomaba el pelo plateado y desentonaba en color con el resto. Además en verano había que cuidar mucho el color del cabello tintado por el sol y el cloro de la piscina. Si no lo hacías, el color te duraba apenas un par de semanas después de haber gastado tiempo y dinero en él.

Así que me dije ¿por qué no?

Lo hice en dos fases. La primera me corté la melena que la llevaba casi por mitad de la espalda y mi peluquera me cambió a un color similar al mío natural. Después intenté dejármelo crecer aunque se viese la raíz, pero a los seis meses quise dar otro cambio y, en la segunda fase ¡me lo corté cortísimo! Como si fuese un chico, justo por donde estaba el corte entre las canas y el tinte.

La verdad es que no me quedaba mal, me encantó, pero soy fan de las coletas en días vagos, así que tan corto no creo que me lo vuelva a cortar, ja, ja, ja.

El resultado es que tengo el pelo muy, muy sano. Incluso a pesar de ser canoso, que las canas son más gruesas y difíciles de peinar, pero está tan sano que se pueden «domar». También me ahorro dinero en los tintes y sobretodo, lo que más valoro es el tiempo que me ahorro.

Y lo que más, lo que más me gusta es el sentirme libre y no atada a una pintura, al qué dirán ni a las etiquetas ni creencias que se tienen sobre las canas.

Espero que os haya gustado y que os inspire algún día.

¡Hasta pronto!

¿Cómo me di cuenta de que no veía bien?

Hola, ¿Qué tal? Ya estoy de nuevo por aquí.

Si no has leído los otros posts de esta trilogía sobre gafas y lentillas, pincha aquí y aquí.

En esta ocasión os hablaré un poquito de mi historia de cómo me di cuenta de que no veía tres en un burro, ja, ja, ja.

            ¿Cómo me di cuenta de que veía mal?

Todo comenzó el primer día de colegio, me acuerdo perfectamente. Estaba en infantil (4 añitos tenía nada más), me senté en la silla de clase junto con el resto de mis compañeros, y cuando fui a ver lo que ponía la profe en la pizarra (obviamente no eran letras para leer porque no sabíamos aún), veía desenfocado, borroso como solemos decir.

Lo tomé como algo normal, no sabía que existía la posibilidad de ver bien la pizarra. Entonces, mi madre, al acabar la jornada escolar me preguntó que qué tal el primer día, y le conté muchas cosas que no me acuerdo, pero lo que sí que recuerdo de manera muy cristalina es que le dije “No veo bien la pizarra”, pero no lo dije en modo preocupación, lo dije como algo normal, lo que pasa es que me sentía molesta por no poder ver lo que la profe escribía porque tardaba más en enterarme y tenía que preguntar al que tenía al lado.

Mi madre me llevó al oculista enseguida, y efectivamente me encontró miopía y astigmatismo. No voy a entrar en explicaciones y diferencias con hipermetropía y otras cosas porque da para otro post, pero os puedo decir que no enfocaba las imágenes y no veía de lejos.

Me graduaron la vista y me hice unas gafas, caras por cierto, porque baratas no eran, ni son. Descubrí un mundo nuevo tanto para lo bueno como para lo malo.

Mundo con gafas

Podía ver más allá de media distancia. Todo estaba enfocado. Podía ver los carteles de las tiendas a lo lejos, números, personas, coches, etc. Lo malo fue el acostumbrarse a las gafas. Ver bien era una maravilla pero tenía un precio:

  • a) Para empezar los dolores de cabeza, ya que los ojos se tenían que acostumbrar a la nueva situación, no eran muy fuertes pero sí molestos. Me dolía por la frente, eso significa cansancio, seguramente ocular, por hacer trabajar a los ojos en el tema de enfoques.
  • b) Los roces, como ya he dicho en los anteriores posts. La zona de detrás de las orejas se te quedaba en carne viva con tanto roce. Es cierto que te las arreglan en la óptica, y gratis, pero hasta que se encuentra “la postura” pasas por este proceso. También se roza el puente de la nariz. Cuando te quitas las gafas tienes la marca. Remarcar que en verano con el sudor esto se agrava.
  • c) Cuando te tumbas a leer las patillas se te clavan si te pones hacia un lado, además de que el punto de enfoque de las gafas se desplaza, y no ves.
  • d) Si eres un escolar como lo era yo tenías que llevar cuidado con los balones en los recreos. Una vez me dieron por accidente un pelotazo en la cara y me doblaron las gafas. Tuve que ir a la óptica a que me las pusieran en su sitio, que afortunadamente se pudo, no se rompieron.
  • e) Otra cosa como escolar es la clase de gimnasia. Los profesores recomiendan quitarse las gafas para evitar roturas, ya que saben que son caras. El problema es que para ciertas actividades las necesitabas porque, como era mi caso, no veía nada desde media distancia. Por ejemplo, saltar el potro era fastidioso porque yo me lo encontraba de golpe al saltar, porque no lo veía venir. Decidí hacer gimnasia con gafas bajo mi responsabilidad. Mis habilidades mejoraron 100%, porque lo veía todo.
  • f) El tema piscina. Entrar a la piscina con gafas eso va con cada uno. Si vas a hacer el burro en el agua no lo recomiendo porque se te van a caer, y además el cristal “desaparece” bajo el agua, por el tema de la refracción de la luz. Yo sí que me he bañado con gafas de sol graduadas, pero no he buceado porque el cloro luego mancha el cristal, aparte porque con un cristal mojado no se ve nada cuando sales a la superficie. Es muy incómodo. Si te quitas las gafas para entrar a la piscina corres el  riesgo de no ver a la gente que se baña, como me pasa a mí.
  • g) Cuando te agachas para buscar algo, por ejemplo debajo del sofá, se te levantan del puente de la nariz y, como cuando lees de lado, se te va el punto de enfoque por completo y no ves nada.
  • h) La piel. La piel de la cara tiene una grasilla protectora superficial, al igual que las manos, que aunque te las laves se tiene. Cualquier roce con el cristal de las gafas, ya sea con el dedo  accidentalmente porque te has querido subir las gafas porque se te escurren por el sudor de verano, o te las has subido demasiado que te toca el cristal con tus párpados, hace que se te quede una película blanquecina de grasilla que te incomoda a la hora ver. ¡Qué decir si te dan dos besos en un saludo! La grasilla de tus mejillas o las de tu simpático conocido se te quedará en los cristales, por no hablar del incómodo choque de gafas si tu conocido también lleva.
  • i) Pestañas. Un problema que me he encontrado con las pestañas es que yo las tengo largas. Al principio de ponerme las gafas las pestañas me chocaban contra los cristales y era bastante incómodo. Con el paso de los meses inevitablemente las pestañas se va acortando a medida de la distancia entre ojo cristal. Adiós a mis pestañacas.
  • J) Como último punto sobre las gafas destacaré que, desde el ojo hasta el cristal, en ese “hueco” se pierde un poco de visión, con lo cual, el óptico tiene que elevar un poquitín las dioptrías en el cristal.

Mundo con lentillas

Después de la parrafada que os acabo de soltar sobre las gafas, que si os habéis dado cuenta son más contras que pros (en mi opinión) hablaré ahora de las lentillas.

Me puse lentillas por primera vez terminando la primaria y os puedo decir que fue lo mejor que pude hacer.

Para empezar lo veía todo de su tamaño normal. Sí, como leéis. Al tener tantas dioptrías (8.50 en cada ojo) con las gafas se ve todo más pequeño, mis manos, los platos de comida, etc. Con las lentillas es todo “al natural”. Además de decir que en gimnasia podía verlo todo sin notar al correr o saltar la montura de las gafas moverse. Yo estaba, y estoy, encantada.

Las lentillas también tienen un precio a pagar:

  • a) El más importante. Suben la tensión ocular, que no es la misma que la tensión arterial. Si sube mucho la tensión ocular y no se trata correctamente puede desencadenar en glaucoma u otros problemas. Pero no hay que asustarse, normalmente aunque suba, sigue estando dentro de los estándares propuestos por los oftalmólogos. Pero nunca está de más hacerse una revisión de vez en cuando.
  • b) Sientes libertad, porque no tienes la montura de las gafas rozándote la nariz, la parte de atrás de las orejas, no se resbalan con el sudor, etc.
  • c) Cuando se te mete algo en el ojo sientes que se te ha metido un elefante. Cualquier pelusilla que entre en contacto con tu ojo (por sí solo o en día de viento) hará que te parezca que te han disparado con un cañón directamente hacia tu ojo. El truco, o te quitas la lentilla corriendo, la enjuagas y dejas descansar el ojo hasta que expulse la pelusilla por sí solo, o lo dejas llorar, porque llorará, hasta expulsar la pelusa, pelito o lo que se te haya metido. Muy importante, NO FROTAR el ojo cuando se te meta algo. Puedes arañarlo, y puedes estropear la lentilla. Si te haces una herida tienes que despedirte una temporada de las lentillas, porque duele mucho tenerlas puestas con una micro herida en el ojo.
  • e)Hay que limpiarlas diariamente. El ojo, la lágrima para lubricar el ojo tiene varias sustancias, entre ellas unas proteínas. Pues esas proteínas se depositan sobre la lentilla dejando una capa blanquecina, difícil de quitar (si son desechables despídete, y si no las llevas a la óptica a que las limpien) y es molesto, porque es como si tuvieses una cortina translúcida todo el rato en la vista. Supongo que como una catarata.
  • f) No es aconsejable dormir con ellas. Al menos las que yo uso. No sé si en el mercado habrá (creo que sí) preparadas para ello. Las que no están preparadas, el ojo al dormir baja la cantidad de lubricación y la lentilla se pega al ojo cosa buena. Si te has echado una buena siesta y tienes como la sensación de tener dos platos metidos dentro de los ojos no te asustes. Puedes echarte unas gotas del mismo líquido de lentillas, parpadeas un poco y ya está. NUNCA intentes quitártelas con el ojo seco. Será muy difícil y puedes romper la lentilla, porque habrá hecho efecto ventosa del bueno.
  • g) Tienen derecho y revés. Las lentillas tienen forma de cuenco, que es en esa forma como hay que ponerlas en el ojo. Y las doblas y les das la vuelta y las observas, se quedan con la forma de un plato hondo, es decir con los bordes hacia fuera. Si te las colocas casi lo único que va a pasar es que sospeches que te las has puesto mal, porque no va a hacer el efecto ventosa y no van a “pegarse nunca al ojo”, de hecho al parpadear puede que se te caigan.

Como podéis ver, aunque esta trilogía de post sobre lentillas y gafas parecen iguales, no lo son.

Espero que os haya gustado, y si queréis comentar algo no dudar en hacerlo.

¡Hasta pronto!

Ventajas y desventajas de las gafas y lentes de contacto

¡Hola de nuevo! Vuelvo con otro suculento post sobre las gafas y las lentillas. En este caso será la primera parte de los pros y contras que he encontrado en base a mi experiencia.

Vuelvo a repetir que este post y esta información están basados en mi experiencia personal y bajo mis circunstancias.

Como ya habréis leído en el post anterior (y si no pincha aquí) mi vista necesita ayuda externa para poder enfocar y ver bien, para ello uso gafas y/o lentes de contacto.

A medida que han ido pasando los años me he dado cuenta de algunas ventajas y desventajas de cada uno, pero la balanza a favor se me declina hacia las lentillas sin duda. De todas maneras os pongo mis experiencias.

Ventajas de las gafas

  • a) Puedes ver bien, obvio.
  • b) Son geniales como complemento de moda.
  • c) Vienen muy bien como pantalla para días de viento y que no se te metan cosas dentro de los ojos.

No encuentro más, ja, ja, ja.

Desventajas de usar gafas

  • a) Respecto al tema de que son complemento de moda cabría decir que, al ser graduadas ya son caras como para estar comprándote dos o tres modelos diferentes, ni con las posibles ofertas salen rentables. Además de que en cuanto te cambie la graduación ya tienes que cambiar, al menos, los cristales.
  • b) Las rozaduras. Sin duda será lo primero que notes en cuanto las lleves más de veinte minutos puestas.
  • c) La lluvia. Los cristales se llenan de agua y no ves por dónde vas.

Desventajas de las lentillas

  • a) Suben la tensión ocular (que no es la misma que la arterial. Haré otro post sobre esto).
  • b) Si quieren molestarte te lo harán saber.
  • c) Cuando se te mete algo en el ojo, como por ejemplo una pestaña, parece que se te ha metido un elefante dentro. Esto en días de viento es horrible.

Ventajas de las lentillas

  • a) Puedes bailar bajo la lluvia y no tropezarte con el bordillo o darte contra la farola.
  • b) Puedes sudar todo lo que quieras que no tendrás roces ni en las orejas ni en la nariz.
  • c) Puedes moverte con total libertad sin tener miedo a que se te resbale la montura de las gafas.

Y hasta aquí la segunda entrega (que no la última de gafas contra lentillas)

Y vosotros, ¿qué preferís?

¡Hasta pronto!

¿Gafas o lentes de contacto?

¡Muy buenas a todos! Hoy os traigo el primer post de una saga fresca por si tenéis alguna duda sobre cuando usar gafas y cuando lentes de contacto, es decir, lentillas.

Primero quiero destacar que el post lo enfocaré en base a mi experiencia y bajo mis características personales. A partir de aquí cada uno, bajo sus criterios, podrá tomar las decisiones o hacerse nuevas ideas que crea convenientes.

En otros post sucesivos  contaré el proceso que tuve hasta llegar al día de hoy.

 Dicho esto, ¡vamos allá!

Yo soy lo que vulgarmente se llama una cuatro ojos en toda regla, aunque con el paso de los años ha ido en aumento hasta necesitar siempre sí o sí las gafas graduadas, porque sino no puedo hacer ni las cosas básicas ya que no veo tres en un burro.

Sin graduar, no es que sea ver borroso la palabra adecuada, simplemente veo desenfocado pero a lo bestia. Como cuando se os desenfoca el móvil o la cámara y no veis nada, solo un remolino de colores sin forma, mezclados, así es mi vista normal.

Las lentillas son muy cómodas porque no tienes que aguantar “el peso” ni las rozaduras de la montura de las gafas, pero hay momentos en los que las lentillas se vuelven molestas y necesito ponerme las gafas.

Por ejemplo, si una noche no he dormido bien ponerme las lentillas al día siguiente por la mañana hace que me escueza un poquito durante un rato, y luego me pase todo el día notándome las lentillas, como si tuviese arenilla en los ojos. Deseo llegar a casa para quitármelas y ponerme las gafas, ¡ufff, un verdadero alivio!

        Los fines de semana me apetece levantarme y no ponerme las lentillas enseguida. Me gusta la sensación de estar por casa con las gafas puestas hasta que noto ya que los ojos me piden las lentillas, ya que estos tienen que trabajar un poco más con las gafas. Además no están acostumbrados a estar “al aire” porque normalmente tiene la lentilla encima que les protege.

En otras ocasiones, si he estado mucho tiempo mirando la pantalla de ordenador o leyendo mucho me noto los ojos cansados, y las lentillas me empiezan a molestar. En ese momento me las quito para que descansen y me pongo las gafas.

Y por último, si en general he tenido un día intenso y llega la hora de cenar y me noto cansada de más los ojos notan el cansancio también, así que vuelvo a hacer el cambio.

Normalmente aguanto bastantes horas con las lentillas puestas, ya que para mí son más cómodas que las gafas, pero también es cierto que los ojos de vez en cuando me piden descanso.

Como veis decidir en qué instante uno quiere gafas o lentillas depende del momento, del aguante y de uno mismo.

Y hasta aquí señores la primera entrega de gafas vs lentillas.

Espero que os haya gustado.

                                ¡Hasta la próxima!