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La autoayuda, ¿»des-ayuda»?

¡Hola a todos! ¿Qué tal? ¿Cómo lleváis los confinamientos y las cuarentenas?

Yo desde hace algunos meses llevo devorando libros y videos sobre el género autoayuda.

Con todo este follón de la pandemia del coronavirus en el año 2020, confinamientos, prohibiciones y demás, me he percatado de que ha habido un aumento en la consumición de este tipo de material, y por ende, hay mucho material publicado, tanto internet como en físico. Y mucha gente, algunos más «coaches» que otros, se han lanzado al mundo ofreciendo consejos y tutoriales para poder soportar esta época que nos ha tocado vivir de la noche a la mañana, nunca mejor dicho.

A lo largo de estos meses llevo observando ciertas situaciones que, si no sabes manejar bien, la autoayuda va a servirte más de «desayuda».
Lo digo porque cuando veo esos consejos en vídeos, blogs, etc… suelen decir «si haces esto te va a funcionar«, entonces tú intentas cambiarlo todo (hábitos, rutinas, y demás) tal y como te lo dice el «coach» y ¿qué pasa?, pues que es un desastre, porque no puedes clonar la vida de otro para ti.

Y es cuando viene aquí el problema, te frustras porque no has podido hacerlo y te sientes muy mal. Si el otro ha podido, ¿por qué yo no? Simple, porque tú no eres él.

Hay que adaptar los consejos que el coach te da a tu vida, y no todos los consejos valen para ti, aunque no es imposible. Como digo yo, hay que coger «pildoritas» de uno, de otro, de miles, y te haces tu rutina y tus hábitos a ti, a tu gusto, bajo tus circunstancias, no bajo las circunstancias del «coach».

Además, ya sabemos que los que se muestran en las redes suelen dar la sensación de éxito, y a lo mejor no lo tienen, pero lo parece. O como dice el refrán: consejos doy que para mi no tengo.

Así que, cuidado con lo que se ves y sientes por las redes.

Si de verdad quieres cambiar cosas en tu vida que te gusten de otro al que le vaya mejor, adáptalas a ti, no las calques, y verás qué bien te va a ir.

Espero que os haya gustado.

Hasta la próxima 🙂

«Lo que tienen que hacer…»

Lo que tienen que hacer es… Esta frase la llevo escuchando y leyendo desde hace varias semanas. Y es que, con la inminente vuelta al cole, hay una revolución social de aupa.

Hola, ¿Qué tal estáis? Espero que muy bien.  Vuelvo después de unas raras vacaciones marcadas por la mascarilla, el gel y la distancia de seguridad.

Durante estos días de desconexión no he parado de escuchar tanto en la televisión, en internet  como en la calle la frase “Lo que tienen que hacer…”

El ser humano es un animal racional, pero necesita costumbres como casi todo ser vivo de la tierra. Y uno de los acontecimientos más revolucionarios a varios niveles (emocional, cambio de horarios, rutinas, la cuenta bancaria de la que no para de salir dinero en materiales que nunca acaban) es la vuelta al cole.

En este caso, a fecha de hoy,  finales de agosto del año 2020 aún no sabemos, en medio de la pandemia del COVID-19, cómo se va a proceder.

Nunca llueve a gusto de todos, eso es una verdad imperial. Y lo que es una verdad imperial también es que cada uno arrima el ascua a su sardina, así que todas las ascuas que escucho detrás de cada “lo que tienen que hacer” son meras conveniencias según las necesidades de cada uno, con lo cual nunca, nunca se llegará a un consenso en el que todos estén de acuerdo.

Personalmente, me siento en medio de un caos, y encima no puedo hacer nada, salvo obedecer en lo que digan los organismos superiores, que no dan mucha confianza la verdad.

Recemos para que todo salga bien y no se convierta esto en la peor vuelta al cole del siglo 21.

PD: Un siglo son 100 años, y sólo llevamos 20 y mirad cómo estamos. Aún hay tiempo para que vengan los extraterrestres, los zombis y todo lo que se está diciendo por internet, ja, ja, ja.

¡Hasta la próxima!

¿Más tiempo en cuarentena? Falso

¡Muy buenas a todos! He vuelto.

Hoy os hablaré del engaño que supone el estar en cuarentena y la cantidad de tiempo que pensabas que tenías para hacer las cosas.

Cuando se nos dijo que teníamos que estar confinados en casa para que no se colapsara el sistema sanitario, se nos vino a la cabeza la idea de “Oh, voy a tener todo el tiempo del mundo para hacer cosas”, ¿verdad que sí?

¿Cuál ha sido el verdadero resultado? Días improductivos y más frustración que antes por no haber llegado a los objetivos o metas propuestos.

Cuando supimos que no teníamos que salir a la calle hacia el trabajo, hacia el colegio o a hacer recados vimos de repente que nuestro recipiente del tiempo se llenaba a rebosar. De pronto nos dimos cuenta de que ahorraríamos mucho tiempo en cosas que solemos saber que se nos va el tiempo, como es el caso de los desplazamientos hacia lugares de trabajo o estudio.

Pero, ¿Qué ha ocurrido en realidad?

Los trabajos y los estudios se han convertido en una continua gotera de videollamadas que lo único que hacen es interrumpir el buen ritmo de trabajo que se consigue al estar sin desplazamientos. No digo que esté en contra de esas videollamadas, que son necesarias para coordinarse y dar clase, pero hay veces que se hacen demasiadas y sin sentido.

El resultado es que no tienes tanto tiempo como creías para hacer las cosas. Y te preguntas, si ahora estoy 24 horas en casa, ¿por qué no soy tan productivo como pensaba? A los hechos me remito.

Después hay otro peligro. El no respetar el horario laboral. Es peligroso no cortar, pues al estar en casa se tiende a alargar la jornada de trabajo y terminas más desquiciado que un mono pelado.

Lo más aconsejable es ponerse horarios, tanto para el trabajo como para el ocio, y cumplirlo. Veréis cuántas cosas sois capaces de hacer.

Contadme.

¡Hasta la próxima!